jueves, 16 de abril de 2009

Dislocaciones

Dislocaciones
Cuando un hueso se sale de su lugar en una coyuntura, y no vuelve a su posición, se dice que está dislocado.

Síntomas. La coyuntura se deforma y pierde su movimiento. Sobreviene la hinchazón y se siente dolor.

Tratamiento. Llame al médico.

Coloque la pierna o el brazo en la posición más cómoda posible. Si es un brazo, colóquelo en un cabestrillo, y si es una pierna pòngale una almohada o una manta arrollada debajo.

Aplique compresas de agua fría a la coyuntura. Las dislocaciones, aunque dolorosas, pueden dejarse sin atender durante varias horas sin que causen mucho daño. En la mayoría de los casos es difícil volver a llevar el hueso a su sitio. Al tratar de hacerlo, las personas inexpertas generalmente empeoran la situación. Si no se pone cuidado al tratar de corregir una dislocación en una posición que agrave la lesión. La presión puede lesionar los nervios y, si se aplica sobre los vasos sanguíneos, puede dificultar la circulación de la sangre.

Contractura muscular

La contractura muscular
En estos casos, la contractura aparece esencialmente cuando se exige al músculo un trabajo superior al que puede realizar, ya sea intenso y puntual -por ejemplo, un esfuerzo excesivo- o mantenido y menos intenso -por ejemplo, mantener unas horas una postura inadecuada-. Por otra parte, algunas anomalías de la columna vertebral o desequilibrios de la musculatura favorecen que unos grupos musculares estén trabajando constantemente más de lo necesario, lo que les predispone a contracturarse.

Eso mismo ocurre cuando falta potencia a la musculatura y se le exige que realice esfuerzos que exceden su capacidad. Por ejemplo, algunos estudios científicos han demostrado que la musculatura paravertebral es simétrica; la del lado izquierdo y derecho tiende a ser similar con independencia de que el individuo sea diestro o zurdo. En pacientes que han sido operados de la espalda, o que han padecido dolores de espalda de forma crónica, la musculatura paravertebral puede atrofiarse hasta en un 80% con respecto a la del lado sano, facilitando un reparto asimétrico de las cargas, la sobrecarga muscular o discal y la aparición de nuevos episodios dolorosos.

En ese tipo de situaciones es fundamental hacer el ejercicio adecuado para cada caso específico, con el fin de contrarrestar esa tendencia y evitar la repetición de las crisis.

La contractura muscular causa dolor de espalda por varios mecanismos:

La contractura de un músculo activa directamente los nervios del dolor que están en él, desencadenando dolor de espalda.

Además, el músculo contracturado puede comprimir la arteria, disminuyendo su riego sanguíneo. En esa situación se forma un círculo vicioso porque el músculo con menos riego tiende a contracturarse más fácilmente y, además, la falta de sangre activa más los nervios del dolor.

Si esa situación se mantiene un período prolongado o se repite con frecuencia, el músculo se contractura cada vez con mayor facilidad. En esa situación, hacer el ejercicio físico adecuado es fundamental para romper esa tendencia.

Calambres musculares

Calambres
Más que probablemente, usted ya los conoce: un dolor insoportable, por ejemplo en un pie, que puede presentarse hasta dormidos. El dolor es intenso, y parece empeorar cuando se intenta hacer algo. Le es imposible poner derecha la pierna, los músculos han llegado a estar tan contraídos que se sienten como piedras, y es imposible moverse.

Y por que no, estos calambres pueden hacerle también soltar unas lágrimas, pues pueden ser intolerablemente dolorosos. Incluso, en muchos casos, aunque puedan surgir ganas de llorar, el dolor es tan intenso que el cuerpo parecería no poder ocuparse de las lágrimas. Su única opción es frotarse y esperar que el dolor cese. ¿O acaso existe otra?

Encontrando las causas
Antes que nada, echemos un vistazo a las causas que provocan estos tremendos dolores. En realidad, nadie parece saber la causa exacta de los calambres musculares, pero algunos expertos creen que los mismos ocurren a causa de un bajo nivel de calcio o potasio en la sangre. Otros especialistas, afirman que se debe a una falta de líquidos apropiados, lo que tiene como resultado un principio de deshidratación que causa que los músculos experimenten un calambre. Por último, están quienes señalan que el problema se debe a que no existe la suficiente circulación sanguínea en esas áreas, lo cual puede causar el calambre.

Fracturas o Fisuras de Huesos

Las Facturas o Fisuras de huesos

Facturas o Fisuras


Las roturas, pequeñas fracturas y fisuras son ocasionadas por un traumatismo repentino o persistente. Cualquier golpe o accidente puede provocar la rotura total o parcial de un hueso. En principio suele producirse en la zona donde el hueso es más débil por su estructura o donde se acumula una excesiva presión.


Dependiendo de cómo se haya producido ese traumatismo, la fractura será más o menos limpia.


Así, si se origina por un golpe directo o por una flexión brusca, se ocasiona una línea de fractura más o menos recta que corta el hueso. En cambio, si la fractura viene originada por un movimiento de torsión esa línea adquiere una disposición en espiral y llega a ser bastante amplia.


Cuando el traumatismo sucede por un aplastamiento o varios golpes se produce una fractura múltiple en la que se originan múltiples fragmentos óseos. Esos fragmentos conservan más o menos la forma original del hueso, y provocan en algunos casos una amplia destrucción de tejido muscular.


Su envejecimiento


Como el resto del organismo, los huesos presentan un deterioro progresivo reflejado en una pérdida de vitalidad, así como un debilitamiento. Los huesos tienden a perder masa ósea, especialmente en la zona trabecular. Debido a ese déficit y a un ritmo de remodelación cada vez más lento, la fragilidad del hueso es cada vez mayor. Ese es un hecho que se comprueba especialmente en las personas de cierta edad.


Los de una persona mayor son huesos con menor elasticidad y capacidad, catalogados como 'osteoporóticos'. La osteoporosis constituye un problema serio en el que intervienen factores dietéticos, sobre todo relacionados con el consumo de calcio, el estilo de vida -sedentarismo o tabaquismo- y la presencia de enfermedades o consumo de medicamentos, así como factores hormonales, que hacen más susceptible a la mujer menopaúsica.

Dislocaciones

Las Dislocaciones

¿ Qué es una dislocación?
La dislocación es el desplazamiento de los huesos de cualquier parte del cuerpo, el hueso es forzado a salir de su sitio normal siendo este la articulación.

¿Qué ocasiona la dislocación?
Cuando se fuerza el movimiento normal de una articulación los huesos que se encuentran en ella pueden desconectarse o dislocarse. Para salir de la articulación se produce una rotura de la cápsula de la articulación y desgarro de los ligamentos y, con frecuencia, lesiones en los nervios circundantes.
La mayoría de las dislocaciones se producen por un traumatismo, una caída o por convulsiones.

Síntomas
Los síntomas que caracterizan a una dislocación son: Deformidad de la articulación, limitación del movimiento, hinchazón (edema) y dolor intenso. Puede presentarse posteriormente equimosis.

Diagnóstico
El diagnóstico esta dado por el antecedente de un traumatismo (golpe) o de un movimiento brusco.

Tratamientos y recomendaciones
Lo que se recomienda es que no se movilice el miembro afectado hasta que éste no esté completamente inmovilizado. Los pacientes con posibles lesiones de cadera, pelvis o muslos no deberán de ser movidos a menos que esa absolutamente necesario. Si se realiza la movilización se debe utilizar la técnica de "arrastrar por la ropa". No se debe intentar alinear un hueso o una articulación deformados o cambiar su posición. No dar a la víctima ningún alimento ni líquido, ya que puede ser necesario una anestesia para la reducción del problema. El tratamiento médico es la reducción con técnicas específicas para cada articulación. Es necesario colocar una férula o aparato de yeso, hay que administrar al paciente analgésicos y antiinflamatorios del tipo de los AINEs.

Roturas Fibrilares

Las Roturas Fibrilares

¿Que es?
Una rotura fibrilar es una lesión en la que se afectan las fibras que forman el vientre muscular. La gravedad de la lesión depende del numero de fibras afectadas.Se puede producir por una contusión o por un esfuerzo muscular explosivo en un periodo corto de tiempo.


Causas
Hay varios factores que pueden contribuir a la lesión como por ejemplo cuando el músculo esta fatigado y se le sigue exigiendo actividad, un mal calentamiento antes de la actividad física o situaciones similares.


Síntomas
Los síntomas son inflamación, hematoma que dependerá del tamaño de la rotura, dolor a la palpación y a la contracción muscular y dolor general de toda la zona.La persona en el momento de la rotura siente un dolor punzante o signo de pedrada llegando incluso en roturas graves a oírse el desgarro muscular.


Rehabilitación
El tiempo de recuperación es relativo y esta unido al tipo y gravedad de la lesión.En cuanto al tratamiento se aconseja las primeras de 48 a 72 horas reposo, hielo para bajar la inflamación, Thrombocid aplicado en casos de hematoma y vendaje comprensivo.Pasado ese tiempo es aconsejable acudir al fisioterapeuta que valorara la rotura y empezara a tratarla.
El tratamiento que se suele aplicar es de medidas antiinflamatorias como el ultrasonido o Indibaterapia (para mi mucho mas efectivo que el ultrasonido) que en estos casos va fenomenal reduciendo dolor e inflamación y consiguiendo reducir el tiempo de recuperación. Luego masaje de la musculatura que suele ser doloroso porque hay que romper las adherencias que se hayan formado tras la lesión para que el músculo no pierda elasticidad y acabo con un vendaje neuromuscular que deja protegido el músculo para que la persona pueda hacer actividad normal.

Esguinces

Los Esguinces

¿Qué es un esguince?
Tanto los esguinces como las torceduras son lesiones que se producen en los tejidos superficiales. Las torceduras son lesiones en los tendones o en los músculos; los esguinces son lesiones en los ligamentos.


A veces se utiliza una escala de tres puntos para determinar la gravedad de un esguince. El Grado I indica una lesión relativamente pequeña causada por la distensión de un ligamento, mientras que los Grados II y III se utilizan para clasificar como parcial o completa una rotura de ligamentos.

Los ligamentos son formaciones de tejido fibroso que unen los huesos entre sí. Guían el movimiento de las articulaciones a la vez que mantienen la estabilidad de las mismas y su alineación.

El esguince tiene lugar cuando ha ocurrido una contusión, como pueda ser un movimiento brusco que haya forzado a la articulación a salirse de su alineación, dañando de esta manera al ligamento. El tobillo es el sitio donde se producen con más frecuencia, aunque los esguinces de muñeca o rodilla también son frecuentes.

Casi el 90 por ciento de los esguinces de tobillo se producen cuando el talón del pie se gira hacia dentro, provocando que el tobillo se desplace fuera de su eje de movimiento. Estas lesiones también llamadas de «inversión» ocasionan en los ligamentos exteriores o laterales de la rodilla una distensión aguda que en algunos casos puede provocar un dolor intenso.


Clasificaciones
La gravedad de un esguince se clasifica en uno de estos tres grados: Grado I (leve): La lesión se limita a una distensión excesiva, o a un ligero dolor, del ligamento. El dolor, la hinchazón y las magulladuras son normalmente mínimas.

La articulación permanece sin alteraciones perceptibles, y el peso que normalmente soporta el tobillo sigue siendo soportable para el ligamento. Hay una pequeña, en caso de haberla, disfunción de la movilidad en el funcionamiento de la articulación.

Generalmente no se necesita una radiografía para su detección. Los esguinces leves se curan en cuestión de pocos días o tal vez una cuantas semanas, y lo normal es que la recuperación sea total.

Grado II (moderado): El ligamento se ha desgarrado parcialmente. El dolor, la hinchazón y las magulladuras pueden ser de carácter moderado o grave.

Normalmente hay cierta dificultad a la hora de que el miembro dañado soporte el peso habitual, y el grado de movilidad de la articulación se reduce sensiblemente.

Es necesario una radiografía para descartar fractura o dislocamiento de huesos, y para evaluar mejor el grado de lesión que se ha producido en los tejidos, lo conveniente es utilizar un escáner de alta resolución.

Para una total recuperación se necesitan al menos de dos a seis semanas, si bien al final de ese período la mayoría de los pacientes han recuperado del todo la movilidad que tenían antes de la lesión.

Grado III (grave): El ligamento se ha desgarrado completamente o bien se ha desplazado lejos del hueso. El dolor, la hinchazón y las magulladuras resultantes por lo general son bastantes graves, y la movilidad decrece notablemente haciendo casi imposible el caminar. Normalmente, a causa de la gravedad de los síntomas, se hace necesaria la realización de una radiografía a fin de descartar una fractura del hueso.