jueves, 16 de abril de 2009

Contracturas Musculares

Contracturas musculares

¿Qué son?

Una contractura muscular es, tal y como su nombre indica, una contracción continuada e involuntaria del músculo o algunas de sus fibras que aparece al realizar un esfuerzo. Se manifiesta como un abultamiento de la zona, que implica dolor y alteración del normal funcionamiento del músculo.
Suele aparecer cuando dicho músculo realiza una actividad inapropiada en intensidad o en función. Así, cuando en el gimnasio cogemos más peso del debido pueden aparecer contracturas. O cuando sin coger tanto peso, realizamos un esfuerzo mantenido en el tiempo, como es el caso de una mala colocación en la bici de spinning.
Las contraturas pueden aparecer en el momento en el que estamos realizando el ejercicio o después. Las primeras se producen porque hay una acumulación de los metabolitos, que provocan dolor e inflamación, al no haber una suficiente irrigación sanguínea que depure la zona. Las segundas se deben a la fatiga excesiva de las fibras, que al acabar el ejercicio ven disminuida su capacidad de relajación.


¿Cómo tratarlas?

Lo primero que hay que hacer para tratar una contractura es prevenirla, y para ello que mejor que realizar un buen calentamiento para preparar al músculo antes del esfuerzo. Una programación progresiva en intensidad de las cargas también ayudará, de menos a más es el principio de intensidad. Un buen trabajo de flexibilidad también las evita al mejorar la distensión del músculo y facilitar la recuperación del músculo tras el entrenamiento.

Una vez que tenemos una contractura no queda más remedio que tratarla. No es conveniente tratar una contractura por sí mismo con masajes inapropiados o fármacos aconsejados, lo mejor es ir al médico o fisioterapeuta para que vea de qué tipo de contractura se trata y cuál es el mejor método para su tratamiento, entre los cuales se encontrarán:

-Miorelajantes y antiinflamatorios: ciertos fármacos logran relajar la musculatura y reducir la contracción. Se suelen utilizar sobre todo en los casos en los que el dolor es muy acusado. Siempre deben de estar prescritos por tú médico

-Calor local: suele ser muy útil al conseguir un efecto relajante y analgésico.

-Masajes: como hemos dicho antes los masajes deben de darse por personal cualificado, sino la contractura irá a peor. El masaje provocará un aumento del flujo sanguíneo que mejora la recuperación de tejidos y limpieza de metabolitos además de propiciar una relajación del músculo, reduciendo la tensión y por tanto el dolor.

-Los estiramientos y la actividad ligera en el agua son aconsejables trás la fase aguda de la contracción.

Calambres Musculares

Calambres Musculares

¿Que son clambres musculares?
El calambre o espasmo muscular es una contracción involuntaria, breve y dolorosa. Las causas que desencadenan un calambre pueden ser multifactoriales: fatiga, alteraciones metabólicas, deshidratación, alteraciones nerviosas o vasculares. Aunque en el caso del deporte los fisiólogos no acaban de ponerse de acuerdo en cuál es la causa.
El calambre que se da en el deportista suele ser por alteraciones hidroelectrolíticas, de forma que al perder líquido por sudoración y no reponerlo hay una disminución de los iones que intervienen en el proceso neuromuscular de la contracción (magnesio, potasio, calcio), dándose un fallo en la transmisión del impulso nervioso, impidiendo que el músculo se relaje y sufriendo el calambre.
El mejor medio de prevención es una buena hidratación y alimentación antes y durante el ejercicio, y si la práctica va a ser de larga duración hidratarse con bebidas isotónicas para reponer electrolitos. Una vez producido el calambre lo mejor es estirar suave y progresivamente el músculo. La aplicación de calor también puede ayudar, ya que producirá una vasodilatación y aportará más nutrientes y electrolitos al músculo.


Previniendo los calambres musculares
Prevenir los calambres musculares puede ser realmente muy sencillo. Como en todo, la efectividad no está totalmente garantizada, pero se reducirán drásticamente las chances:
El ejercicio regular puede ayudar a mejorar la circulación
Estirar y precalentar los músculos de forma diaria, por ejemplo todas las noches antes de acostarse
Beber ocho vasos de líquido por día, preferiblemente de agua.
Comer suficientes alimentos ricos en calcio y potasio, como las bananas, el jugo de naranja, las papas y las verduras frescas.
Evitar los alimentos grasos y fritos.
Llevar medias elásticas durante el día, especialmente cuando se tienen várices.
Llevar puestos calcetines para dormir durante la noche puede ser de mucha utilidad, porque esto ayuda a que los pies estén tibios, con lo cual las piernas también tienden a permanecer más tibias.

Esguinces

Esguinces
Los esguinces son lesiones que afectan la cápsula y/o los ligamentos de una articulación. Los ligamentos son estructuras protectoras de las articulaciones, que impiden sobrepasar el límite normal de amplitud de su movimiento. Son estructuras inextensibles, por lo que la lesión se producirá con cualquier mecanismo agudo que sobrepase el límite de la elasticidad funcional. Si se rompen pueden dar lugar a luxaciones de la articulación con lesión de la cápsula articular. Tipos de esguinces según su gravedad: - Grado I: elongación de algunas fibras, con ligero dolor y edema, y sin laxitud articular. - Grado II: desgarro parcial que da lugar a laxitud articular con impotencia funcional y dolor que típicamente aumenta al enfriarse la articulación. Suele acompañarse de una tumefacción periarticular o regional. - Grado III: rotura total del ligamento y de la cápsula articular. Se acompaña de laxitud articular completa, apreciándose al movilizar pasivamente la articulación un bostezo articular por subluxación. Dicha maniobra es de difícil realización en el momento de la lesión por el dolor agudo que conlleva. Frecuentemente se realiza bajo control radiológico comparando con el posible bostezo en la articulación contralateral. Asimismo la radiografía está indicada para descartar posibles fracturas por arrancamiento a nivel de la inserciones ligamentosas o tendinosas (es frecuente el arrancamiento de la apófisis proximal del 5º metatarsiano en un esguince de la porción anterior del ligamento lateral externo del tobillo). - Crónico: los llamados "esguinces mal curados" corresponden a esguinces de grado II ó III con inestabilidad crónica mecánica o funcional que origina frecuentes recidivas. El tratamiento del esguince varía según el grado, pero siempre se deberá pautar inmovilización (escayola en grado III, y férula o vendaje funcional en grados II y I), uso de AINE, elevación de la zona lesionada y fisioterapia. La aplicación de masaje profundo con el objetivo de romper las fibras cicatriciales aberrantes (técnica de Cyriax) se puede aplicar como técnica coadyuvante, aunque la revisión de la bibliografía actual no aporta pruebas acerca de su efectividad. Algunos esguinces de grado III, sobre todo en individuos jóvenes y deportistas tendrán que ser tratados quirúrgicamente.

Roturas fibrilares

Rotura de fibras musculares
Secundaria a una contracción muscular voluntaria y violenta. Los factores de riesgo de las roturas pueden observarse en la Tabla II. Las roturas se clasifican en tres grados: 1. Rotura fibrilar. Es la más frecuente y corresponde a una rotura microscópica en la que sólo unas fibrillas musculares son lesionadas. A veces pueden acompañarse de una lesión vascular, apareciendo un pequeño hematoma. Al ser de tamaño reducido, no suelen ser visibles con la ecografía. El paciente refiere un dolor violento, descrito a veces "como una pedrada", que se acompaña de impotencia funcional. Con el reposo disminuye el dolor pero éste se reproduce con la presión o el movimiento. 2. Rotura parcial. Representa el 20 por ciento de las rotura fibrilares. Su etiopatogenia es similar a la rotura fibrilar, con la única diferencia que el número de fibras musculares afectadas es mayor, pero sin llegar nunca a afectar por completo el cuerpo muscular. Con la ecografía se pueden visualizar la lesión muscular y el hematoma acompañante. A la palpación se puede apreciar una depresión en la zona afectada (signo del hachazo). El tratamiento incluye reposo relativo durante 4 a 10 días, apoyando lo menos posible el miembro afecto, utilizando vendaje compresivo del músculo, hielo y analgésicos/AINE. La vuelta a la actividad física habitual será progresiva según la sensibilidad dolorosa del paciente, advirtiendo (sobre todo en deportistas con mucho interés en volver a practicar deporte) de la importancia de realizar estiramientos y calentamiento previo para evitar nuevas roturas en la zona. 3. Rotura total. Se rompen totalmente las fibras, separándose ambos extremos musculares con una retracción de los vientres musculares, que se retraen y contraen. Representan el 5 por ciento de las roturas fibrilares y cursan con intenso dolor e impotencia funcional completa. El tratamiento es siempre quirúrgico.
Las agujetas

¿Por que se producen las agujetas?
La que aparece tras la práctica deportiva es una rotura de fibras musculares en su mínima expresión
.
Este dolor se debe a dos razones: porque la fibra muscular es débil y no es capaz de sostener el nivel de ejercicio, o bien porque se realiza un trabajo muscular cuando se está desentrenado y la fibra no es capaz de aguantarlo.

El dolor que caracteriza a las agujetas
producido por la rotura celular: los elementos citoplásmicos se vierten al exterior, estos tienen una serie de iones de calcio y de potasio que son elementos irritantes y muy dolorosos, lo que pone en marcha un mecanismo de inflamación, que llega a su punto máximo entre las 24 y las 48 horas.

Las zonas más afectadas por este dolor son las uniones musculares y los tendones cerca de las articulaciones, esto se debe a que la zona musculotendinosa es donde existen más fibras musculares débiles y más tensión. Las agujetas
acaban con las fibras débiles, y las que consiguen aguantar la presión se van volviendo más fuertes.

Las agujetas
son parte de un proceso de adaptación, lo único que se puede hacer para evitarlas es hacer ejercicio progresivo.



Enfermedades del aparato locomotor

Agujetas
Se definen como aquel dolor muscular que aparece en las inmediatas 24-48h desde la realización de un ejercicio intenso y/o
prolongado, y que afectan al aparato muscolotendinoso. En realidad son pequeñas lesiones a escala microscópica que se realizan en la fibra muscular.Estas lesiones desbordan la sustancia de la célula del tejido muscular provocando la inflamación y reteniendo agua, cosa que crea una distensión de las fibras nerviosas traduciéndose en dolor. Este proceso tarda de 20 a 30 horas. Hasta las 78h después del esfuerzo evoluciona el dolor, para a partir de entonces disminuir hasta 7 días después. Si nos movemos haciendo más ejercicio con las partes afectadas, el agua retenida se moviliza de manera que desaparece el dolor.Para prevenirlas, es falso que el consumo de bicarbonato las haga desaparecer. Pero en cambio, si es cierto que la correcta adaptación al entrenamiento/nuevo ejercicio, es fundamental, con el incremento paulatino de esfuerzos y/o distancias. En el caso de la musculación, el mejor tratamiento es la repetición a menor intensidad de los ejercicios.Por ultimo, la aplicación de hielo durante 10-20 minutos, o de algún analgésico pueden aliviar los síntomas.




Enfermedades del Aparato Locomotor

El Aparato Locomotor

El aparato locomotor

No es independiente ni autónomo, pues es un conjunto integrado con diversos sistemas, por ejemplo, con el sistema nervioso para la generación y modulación de las órdenes motoras. Este sistema está formado por las estructuras encargadas de sostener y originar los movimientos del cuerpo y lo constituyen dos sistemas.

-. Sistema óseo: Es el elemento pasivo, está formado por los huesos, los cartílagos y los ligamentos articulares.

-. Sistema muscular: Formado por los músculos los cuales se unen a los huesos y por lo tanto al contraerse provocan el movimiento del cuerpo.

Es un tejido, resistente a los golpes, presiones y tracciones pero también elástico, los huesos proporcionan ingersión en los músculos, protegen órganos vitales como el corazón, pulmones, cerebro, etc., asimismo permite el movimiento en partes del cuerpo para la realización de trabajo, movimiento de traslado, sostén, equilibrio o actividades estableciendo así el desplazamiento del individuo. Forma el aparato locomotor originando la estructura ósea o esqueleto y está revestido por músculos dependiendo de su ubicación. Es también un depósito de calcio movilizable, órgano hematopoyetico (alberga a la médula ósea: formador de los componentes celulares de la sangre).